LAS OBRAS


Edgardo Giménez junto con Dalila Puzzovio y Carlos Squirru, 1965-2009

¿Por qué son tan geniales?

1965 / 2009
Poster panel instalado originariamente en la esquina de Florida y Viamonte, Buenos Aires, 1965.
Reconstrucción. Ingresa en 2009 por donación. Autorización de reproducción cedida por Edgardo Giménez.
 
 

Edgardo Giménez nace en Santa Fe, en 1942.
A los siete años se traslada junto con su familia a Buenos Aires.
En 1956 ingresa a trabajar en la agencia de publicidad Meca donde desempeña la tarea de cadete. Actividad que le permite adquirir sus primeros conocimientos concernientes a la comunicación publicitaria e indagar en la esfera del arte.
En Argentina, desde mediados de la década del cincuenta, impulsado por la política desarrollista de los gobiernos posteriores a la caída del Presidente Juan Domingo Perón –gobierno militar de la Revolución Libertadora y gobierno civil del Presidente Arturo Frondizi- comienza un ciclo de expansión y modernización que conduce a importantes transformaciones en las ciencias, las costumbres juveniles, los tipos sociales, la estructura familiar, la educación y la economía industrial. En ese momento se instalan nuevas agencias de publicidad que reclutan artistas y creativos con el objetivo de actualizar y desarrollar el lenguaje de los medios de comunicación.
En ese contexto, el joven Giménez, encuentra en la publicidad gráfica el medio adecuado para desenvolver sus primeras inquietudes expresivas.
Entre los encargos recibidos diseña el afiche para la exposición del pintor Antonio Seguí en la galería Lirolay de Buenos Aires, en 1962. Dicho encuentro favorece el vínculo que el artista inicia con otros jóvenes interesados en la renovación de los discursos artísticos, dentro de un marco de modernización y experimentación.
Por entonces, es reconocido por su labor gráfica en diversas instancias nacionales e internacionales y sus trabajos mencionados en revistas especializadas. Entre los premios recibidos se destacan: Premio de Honor, I Bienal Internacional de Artes Aplicadas, Punta del Este, 1965 y Premio de Honor, Biennale del Afiche, Museo Nacional de Varsovia, 1966.
Pronto queda instaurado como un generador incansable de proyectos múltiples siendo la producción pictórica otro de los medios para encausar su potencial creativo. En sus primeras obras el artista deja entrever una actitud provocativa, vital y, al vez, reflexiva sobre la pintura y los planteos estéticos vigentes eligiendo colores intensos, contrastes de tintes y proyectando espacios imaginarios habitados por loros, pájaros, flores y monos vestidos.
Hacia 1964 concreta su primera exposición individual de pinturas en la galería Rioobó Nueva de Buenos Aires. Ese año, además de, presentar trabajos gráficos en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile y ser invitado al Premio de Honor Ver y Estimar en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires –como lo hiciese en 1965 y 1966-, participa en las muestras colectivas tituladas La Muerte y Objeto 64, realizadas en la galería Lirolay y en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires, respectivamente.
En materia de lenguaje, son estos, años de búsquedas y desplazamientos necesarios en la definición de una práctica que articula la realización de objetos ligados al pop y de experiencias interdisciplinarias de índole colectiva.
La Mamouschka operada -donada por el artista a la Colección Castagnino+macro en el 2003- es un objeto realizado en 1964, en aquella época de reformulaciones estéticas y éticas dentro del campo artístico. Es presentada junto con el Mosquito de Angora (1963) en la paradigmática muestra objetual de ese año. La realización manifiesta la incorporación de materiales industriales como el uso de plásticos, pieles sintéticas, pinturas acrílicas y metales. Formas publicitarias y colores estridentes refuerzan el perfil impactante de la figura. Operada y renovada, esta mamouschka, símbolo de la Rusia Comunista, adquiere el carácter de un personaje fantástico e híbrido, lo cual le imprime un sentido ciertamente irónico a esta producción.
La figura es incluida en el póster-panel titulado ¿Por qué son tan geniales? que en 1965 Giménez junto con Dalila (Delia) Puzzovio y Carlos Squirru, instala en el corazón de la Manzana Loca. Lugar clave de la década del sesenta, en tanto alberga una cantidad importante de librerías, cafés y galerías que dan vida a las nuevas manifestaciones expresivas.
Dicho panel fue construido por pintores de la agencia Meca respetando el diseño de un collage realizado por sus protagonistas y siguiendo los lineamientos de la publicidad cinematográfica. Para su inauguración, los artistas, convocan una vernissage repartiendo panfletos en la vía pública. El de Giménez dice: Visite el póster-panel de Florida y Viamonte. En la duda: un enano. El de Puzzovio: La matabrujas de más calidad y el de Squirru: Produzca más, modifique su esqueleto.
La idea de instalar un cartel de grandes dimensiones en el espacio urbano, da cuenta del gesto artístico, en el que la imagen presentada en el espacio de lo público genera alteridad en los conceptos preconcebidos acerca del arte y de las relaciones que el artista establece con el espectador y las instituciones culturales de la época. Por otro lado, pone al descubierto el modo festivo, casi lúdico, en el que los jóvenes ligados a las propuestas pop se relacionan con la vida y el arte.
Recientemente incorporada a la colección Castagnino+macro, la obra se reproduce en un ámbito próximo a la ciudad. Algunas décadas han pasado desde su primera aparición, y ésta, continuando con el deseo de sus realizadores induce a revisar y actualizar problemáticas referidas al museo, la estética y lo artístico.
Entre 1965 y 1966, Giménez forma parte de la compañía La Siempre Viva que funciona como espacio de creación en el que convergen músicos, bailarines, actores y artistas plásticos, entre ellos: Marilú Marini, Alfredo Rodríguez Arias, Miguel Ángel Róndano, Puzzovio y Squirru. Microsucesos (1965), representada en el Teatro La Recova de Buenos Aires, es el nombre de una de las presentaciones compuesta por extraños sketch en los que se incita al público a formar parte del proceso de creación mediante el juego y la imaginación. El Rayo Helado, happening realizado por la misma compañía, en 1966, se presenta en el Primer Festival Argentino de Formas Contemporáneas de Córdoba.
Muchos de los proyectos artísticos realizados durante este período encuentran, en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella (1960-1970) y en su director Jorge Romero Brest, el respaldo de una institución y de una persona ávida en hacer de Buenos Aires un centro cultural reconocido internacionalmente.
Giménez participa en Experiencias Visuales 1967 realizada en la sede de dicho instituto en calle Florida. Allí, presenta una instalación compuesta por ocho estrellas gigantes de madera esmaltada en color negro. Tales piezas por su construcción serial, la terminación minuciosa e impecable presentación en el espacio revelan cierto acercamiento entre la producción industrial y la obra artística.
Paralelamente, es convocado por el director de cine Héctor Olivera para realizar la escenografía para su película titulada Psexoanálisis (1967) por la que le adjudican el Premio de la Asociación de Cronistas Cinematográficos (1973). Además participa en la ambientación de escenas del film Los neuróticos (1968) y proyecta escenografías para diversos espectáculos teatrales.
Finalizando la década del sesenta se asocia a Romero Brest y su esposa fundando Fuera de Caja, Centro de Arte para Consumir donde, con la finalidad de incorporar valor estético al espacio cotidiano, crea muebles y objetos para su venta. Experiencia similar supo concretar en su local La Oveja Boba (1963-1966), junto con otros artistas del momento.

Entre 1971 y 1990 construye viviendas que son concebidas por el artista como esculturas habitables, las que denomina: Casa Azul en City Bell (1971-1972); Casa Colorada (1976-1978), Casa Amarilla (1980-1982) y Casa Blanca (1983) en Punta Indio; Casa de las Columnas (1987-1988) en Buenos Aires y Museo de Edgardo Giménez (1990-1991) en Magdalena.
Hacia 1980 concreta su primera muestra retrospectiva titulada Desde el comienzo, en las salas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, donde exhibe una importante colección de obras que abarca todas las etapas de su producción.
Ese mismo año asume el cargo de Director de Arte (1980-1989) del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires. En 1983, le encarga la creación de la nueva imagen gráfica del Teatro Colón de Buenos Aires y, en 1986, la Secretaría de Cultura de la Nación lo selecciona para realizar murales en subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires.
En 1994 lleva a cabo una exposición de muebles, esculturas y objetos titulada El espíritu de las formas en la galería Klemm. Allí, se produce un nuevo cambio de dirección en su producción evidenciado por la presencia de formas geométricas y líneas rectas.
Más adelante, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires es galardonado con el Premio Leonardo `97 a la trayectoria y concreta otra trascendente muestra retrospectiva titulada -60-97- . Además presenta una exposición individual de obras recientes y el libro Edgardo Giménez, en 2000.
Entre otras actividades lo contrata el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para dirigir la Comunicaciones Visuales en la vía pública de la Secretaría de Cultura, en los períodos comprendidos entre el 2000 – 2004 y 2006 – 2007.
En 2008, Giménez es convocado a formar parte del Proyecto Sombrillas en el marco del lanzamiento de una variedad de la marca Skip de Unilever junto con Minujín y Rogelio Polesello, donde realiza el diseño de las lonas. Bajo el ímpetu de la masificación del arte, los 30 objetos diseñados por estos artistas, son exhibidos en la vía pública. Su primer emplazamiento se ve en las terrazas del centro comercial Buenos Aires Desing luego, en la explanada del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (macro).
En una segunda etapa, quedan seleccionadas dos imágenes digitalizadas por cada artista para ser donadas en un formato plano a la colección Castagnino+macro, junto con las sombrillas. Las dos piezas octogonales, que forman parte de la selección perteneciente a Giménez, hacen referencia a la estética pop desarrollada por el artista en la década del 60.
Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires.

Bibliografía:
King, John, El Di Tella y el desarrollo cultural argentino en la década del 60, ediciones de Arte Gaglianone, 1985, Buenos Aires.
AAVV, Edgardo Giménez, Buenos Aires MNBA, 2000.
La Nación, “Por qué es tan genial”, Buenos Aires, Domingo 5 de noviembre de 2000.
Graham-Yooll, Andrew, Página12, “Edgardo Giménez artista, diseñador gráfico, cronista del Di Tella”, Buenos Aires, Lunes 16 de marzo de 2009.



Alberto Greco

(Buenos Aires, 1931 - Barcelona, 1965)

Vivo Dito
1964
Acción realizada en Piedralaves, España.
Registros fotográficos tomados por Monserrat Santamaría- 20 piezas de 50 x 70 cm cada una.
Ingresó en 2008  (12 piezas) y 2009 (8 piezas). Autorización de Monserrat Santamaría, gentileza de los señores Jorge Alcalá y Guillermo Cúneo.

 
 

Alberto Greco fue uno de los pioneros de la vanguardia informalista en Argentina. Creador de los memorables Vivo-Dito desarrolló un lenguaje cuyos talantes fueron la trasgresión de normas estéticas, la jerarquía de la acción como forma y un marcado ímpetu autorreferencial. Su obra se despliega principalmente entre los campos de la pintura y el arte de acción, dejando un inventario sustancial para el señalamiento de  una serie de arquetipos asumidos por el arte en el presente.  

Alberto Greco nació en Buenos Aires, en 1931. Sobre sus comienzos, Jorge López Anaya señala: “La historia más o menos confusa de Greco, registra que muy joven estudió unos meses en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y luego, entre 1947 y 1948, trabajó en el taller de Cecilia Marcovich. Según parece, hacia la misma época, recibió algunos consejos de Tomás Maldonado”.
Estos pareceres de sus inicios en el arte son la señal de una trayectoria marcada por algunos baches sintomáticos que afectan la revisión de su producción, siempre destinada a los vaivenes de su propio curso.
En este caso, nos abocamos a reproducir algunos de los hechos más significativos de su recorrido en el campo del arte, a los fines de aprehender las claves principales de su arte de acción.
Uno de los elementos capitales del desarrollo del lenguaje de este artista es el factor geográfico. En este sentido, cabe traer a colación que en 1954 se instala en París, donde trabaja con cierta continuidad en la pintura, a través de realizaciones abstractas que guardan algunas notaciones líricas propias del lugar de referencia.
En 1955 regresa a Buenos Aires, donde expone en la galería Antígona. Allí quiso presentar una serie de cartulinas monocromas pero la entidad no se lo permitió, por lo que Greco decide exhibir finalmente algunos guaches de su paso por París.
Permanece en Brasil entre 1957 y 1958. Entre sus actividades más relevantes en ese país, se destaca una muestra individual en el Museo de Arte Moderno de San Pablo, donde exhibe una pieza producida con un papel manchado y recortado y algunas chatarras oxidadas.
Luego de estas experiencias, Greco vuelve a la Argentina. Llega en un momento donde el panorama presentaba una eminente expansión de la producción pictórica informalista, dada por algunas exhibiciones en museos y galerías. Por ende, en esta instancia, su obra aporta grandes notas, lo que deriva en consolidación de la primera exposición del Movimiento informal en la galería Van Riel, en julio de 1959. Greco, junto con Enrique Barilari, Kenneth Kemble, Olga López, Fernando Maza, Mario Pucciarelli, Towas y Luis Alberto Wells inauguran este ciclo que tiene su segunda fase en noviembre de ese mismo año. Se trata de la segunda y última exhibición del colectivo, concretada en las salas del Museo Eduardo Sívori con el auspicio del Museo de Arte Moderno.
Hacia 1960, Greco expone en la galería Pizarro junto con Méndez Casariego, Estela Newbery y Mario Pucciarelli. Por entonces, sus piezas mostraban cualidades matéricas, dadas por superficies texturadas, logradas a partir de diversas técnicas.
El azar fue cobrando una importancia radical, lo que admitía la manipulación de la pintura en la intemperie o, inclusive, su intervención a través de acciones físicas sobre la superficie para lograr diferentes reacciones orgánicas de la materia.
En el Sexto Salón Anual de Arte Nuevo, que se hace en el Museo Sívori en septiembre de 1960, Greco presenta un tronco de árbol quemado y dos trapos de piso limpios, estirados sobre bastidores. Por entonces, su concepción de la pintura-materia se halla atravesada por las connotaciones de una dimensión objetual.

No es, como los demás creen, un atentado a la forma, al menos para mí. Esto sería ridículo. Creo en la forma de lo informe. Creo que es una posición en contra de la forma geométrica, del cálculo matemático mental, como estructura para la futura obra plástica. Nunca sentí la geometría ni las matemáticas; decididamente no las entiendo. Nunca me han emocionado. No las niego, pero creo en la otra pintura, en la pintura vital, en la pintura grito, en la pintura como una gran aventura de la que podemos salir muertos o heridos pero jamás intactos, algo así como entrar a un gran bosque sin ideas preconcebidas.

En octubre 1961, Greco realiza su última muestra de pinturas en Buenos Aires, titulada Las monjas. Allí adopta una posición informalista neofigurativa, la cual prescribe algunos antecedentes de lo que luego se vio en los trabajos de la exposición Arte Destructivo. Evento inaugurado el 20 de noviembre de 1961 con propuestas de: Kenneth Kemble, Enrique Barilari, Olga López, Jorge López Anaya, Jorge Roiger, Antonio Seguí, Silvia Torras y Luis Wells.
En 1961 Greco comienza una nueva etapa en su trayectoria. Cabe señalar que éste no es un dato menor pues la emergencia de sus Vivo Dito coincide con un clima específico en los desarrollos del arte argentino, donde las transgresiones formales y técnicas plasmadas en la pintura dan paso a una sensibilidad propicia para la gravitación del objeto y el arte de acción.

El arte de acción
 
En pleno avance del informalismo Greco se convierte en un pionero del arte de acción. Un tipo de manifestación desplegada durante los gloriosos años 60, planteando nuevas relaciones entre el creador, su obra y el público.
En París Greco concreta su primera propuesta de Arte Vivo, en 1962. Titulada Arte Vivo: Treinta ratones de la nueva generación. La misma constaba de un recipiente de cristal con fondo negro, en cuyo interior había treinta ratones blancos.
López Anaya relata: “A partir de esa muestra comenzó con las «acciones» que denominó Vivo-Dito. En marzo de 1962 realizó en las calles de París su Primera Exposición de Arte Vivo, «firmando» personas. Luego, en el salón Antagonismos 2. El Objeto, que se presentó en el Museo de Artes Decorativas, se exhibió como «hombre sandwich» con la leyenda: Alberto Greco, obra de arte fuera de catálogo. Además, en París distribuyó una tarjeta personal con el texto: Alberto Greco. Objet d'art”.
La impronta conceptual de estas acciones se vislumbran en un manifiesto que Greco publicó en idioma italiano, el 29 de julio de 1962:

El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñará a ver nuevamente aquello que sucede en la calle. El arte vivo busca el objeto pero al objeto encontrado lo deja en su lugar, no lo transforma, no lo mejora, no lo lleva a la galería de arte. El arte vivo es contemplación y comunicación directa. Quiere terminar con la premeditación, que significa galería y muestra. Debemos meternos en contacto directo con los elementos vivos de nuestra realidad. Movimiento, tiempo, gente, conversaciones, olores, rumores, lugares y situaciones. Arte Vivo, Movimiento Dito. Alberto Greco. 24 de julio de 1962. Hora 11:30.

Unir concretamente el arte con la vida. Sobre ese núcleo trabajaba Greco, avalado por el bagaje del conjunto de manifestaciones artísticas de vanguardia que rondaba en esos eufóricos años 60. Si la ley era propulsar una experiencia estética trascendental a los espacios y las especificidades del arte, Greco respondía imponiéndose con un Arte Vivo, basado en la noción de señalamiento. La acción de marcar una realidad –persona u objeto- como obra de arte se convierte en el eje de su estética. Una intervención donde niega implícitamente la posibilidad de la obra de arte como objeto a crear.
El Vivo Dito pasa a ser entonces la piedra angular de sus producciones posteriores: en Roma,  Madrid, Piedralaves, Buenos Aires, Nueva York, Barcelona.
Greco avanza con esta propuesta obstinándose en trazar huellas que declaren y revivan sus intrusiones en espacios determinados.
El museo Castagnino+macro posee una serie de fotografías de uno de los Vivo Dito, realizado en Piedralaves, España.
Estas imágenes, tomadas por Monserrat Santamaría durante dicha acción, en 1964, registran uno de estos actos efímeros por los cuáles el artista se entrega a una aventura de inscripción de su propio canon. El canon del gesto, que pasa a sostener la actividad del intelecto. El gesto en desdén de lo matérico y como soporte de un proceso.
Como parte de la colección, las fotos dan cuenta de este prospecto operando en favor de una lectura del artista mismo como obra. Justamente, en esto radica la necesidad de incorporar estas piezas en el patrimonio.
Luego de una seguidilla de presentaciones, Greco se suicidó en Barcelona, el 12 de octubre. Fue ésta, la última constancia de su arte de acción: torso descubierto, brazos en cruz y en la palma de cada una de las manos la palabra Fin escrita con tinta.

 

CRONOLOGIA 

1931
El 15 de enero nace en Buenos Aires.

1947-48
Asiste a los talleres de Cecilia Marcovich y Tomás Maldonado.

1940-50
Publica poemas y relatos en revistas literarias. Acompañado por Marta Gavensky viaja por el altiplano andino. 

1950
Publica Fiesta, plaqueta de versos, en edición artesanal de 150 ejemplares.

1954-56
En junio viaja a Europa. En una carta dirigida a un familiar comenta que "pinta mucho". Expone por primera vez en la galería La Roue de París. Viaja por Italia, Austria, Londres y Arlés. 

1956
Retorna a Buenos Aires. Pinta un mural en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Expone en la galería Antígona. 

1957
Se instala en Río de Janeiro. Expone en la Petit Galerie. 

1958
Se instala en Sao Paulo. Expone en el Museo de Arte Moderno. Retorna a Buenos Aires y organiza la muestra Artistas de Sao Paulo, en la Galería Antígona, en la que expone él mismo.

1959
Integra el Movimiento Informalista con Barilari, Kemble, López, Maza, Pucciarelli, Towas y Wells. Participa en las muestras del Movimiento en las galería Van Riel y en el Museo de Arte Moderno. Expone con Pucciarelli, Méndez Casariego y Estela Newbery en la galería Pizarro. Integra varias muestras con artistas ligados al informalismo. 

1960
Expone individualmente en la galería Pizarro. Participa en el VI Salón Anual de Arte Nuevo. 

1961
Expone individualmente en la galería Pizarro; presenta Las Monjas.
Disertación en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos. Antes de finalizar el año viaja a París.

1962
Participa en la muestra Curatella Manes y 30 argentinos de la Nueva Generación, en la galería Creuze-Messine de París. El 12 de marzo realiza en las calles de París la Primera exposición de Arte Vivo. Sin haber sido invitado presenta un Vivo-Dito en el salón Antagonismos 2. El Objeto, en el Museo de Artes Decorativas, París. En junio, en Génova publica el Manifesto Dito dell' Arte Vivo. Se instala en Roma. 

1963
En Roma, en el Teatro Laboratorio, presenta Cristo 63, una performance realizada en colaboración con Carmelo Bene y Giuseppe Lenti. Acusado de blasfemia, debe abandonar Italia. Se instala en Madrid. En ésta ciudad y en Piedralaves, realiza varios Vivo-Ditos. Comienza la serie de acciones que denomina Incorporaciones de gente a la tela. Escribe y dibuja el Gran Manifiesto-Rollo del Arte-Dito. En Madrid produce el Vivo-Dito Viaje de pie en el Metro desde Sol a Lavapiés. 

1964
Realiza varias obras en colaboración con Saura y Millares. En mayo inaugura su exposición individual en la galería Juana Mordó de Madrid. Viaja a Buenos Aires y en diciembre presenta Mi Madrid querido. Espectáculo Vivo-Dito, con la colaboración del bailarín Antonio Gades. Antes de finalizar el año viaja a Nueva York. 

1965
En Nueva York realiza la Rifa Vivo-Dito en la Central Station, con la colaboración de Lichtentein, Oldenburg, Christo y Spoerri entre otros. En mayo retorna a España. En octubre se instala en Barcelona. El 12 de ese mes se suicida ingiriendo barbitúricos.

 


Federico Manuel Peralta Ramos
(Mar del Plata, 1939 – Buenos Aires, 1952)

Archivo fotográfico de la obra Nosotros Afuera.
Presentada en el Instituto Torcuato Di Tella, en 1965.
Fotografía digital- 2 piezas de 50 x 70cm cada una
Ingresó en 2008-07-28 Autorización de reproducción cedida por Editorial Atlántida y la Flia. Peralta Ramos.



El mayor de seis hermanos, Federico Manuel Peralta Ramos nace el 29 de enero de 1939, en Mar del Plata, ciudad fundada por su tatarabuelo.
Artista plástico, cantor, filósofo, poeta, actor y show-man, entre otras actividades desarrolladas que lo llevarán a convertirse en un conocido personaje porteño.
Luego de culminar los estudios secundarios en su ciudad natal continúa con la tradición familiar y cursa Arquitectura en la Universidad Nacional de Buenos Aires, carrera que abandona a fin de dedicarse al arte de modo autodidacta.

En 1960 Peralta Ramos concreta exitosamente su primera muestra individual en la Galería Rubbers después de realizar varios viajes por el país y por Latinoamérica.  Allí presenta un conjunto de pinturas próximas a la abstracción lírica, donde las manchas de color intervenidas de modo arbitrario remiten a formas del mundo vegetal.
No obstante, desde entonces sus obras abandonan el carácter barroco, tornándose en ascéticos trabajos monocromáticos en los que el artista incorpora tridimensionalidad a través de la aplicación de material pictórico sobre la superficie, recurso estético que se torna protagonista en sus creaciones.
Sin embargo, la muestra realizada en la galería Witcomb en 1964 representa un punto de inflexión en la obra del artista. Debido a las colosales dimensiones, sus pinturas  deben ser serruchadas y, por lo tanto, apoyadas contra las paredes. Situación que lleva al deslizamiento de las inmensas masas de pintura hacia el piso, formando nuevas composiciones.
En este hecho se hacen presentes ciertas estrategias y elementos que caracterizarán su posterior producción, tales como: el azar, la desacralización de la obra de arte y el humor.

En 1965, ya con un lugar ganado en la plástica local, el artista es invitado para participar en el Premio Nacional Instituto Di Tella, donde lleva a cabo una de sus obras más conocidas y comentadas: Nosotros afuera, cuyos registros fotográficos y textos facsímiles se encuentran el la colección de arte contemporáneo del Museo Castagnino +macro de Rosario.
Por entonces integran esta propuesta una pintura que cubre toda la pared, un obelisco, y un huevo de 260 x 450 cm construido in situ con material desplegado y yeso, el cual se resquebraja y descascara a medida que los días transcurren frente a un público estupefacto que se pregunta sobre la existencia del enigmático oviforme que, finalmente, es destruido por su autor para poder ser retirado del establecimiento.

Avalado por el arquitecto Clorindo Testa, Peralta Ramos obtiene, en 1968, la Beca Guggenheim en la Sección Pintura. Consecuentemente, con el primer envío de dinero el artista organiza una cena para sus allegados más íntimos en el lujoso Hotel Alvear.
Dos cartas dirigidas a  Mr. James Mathias  de la John Simon  Guggenheim Foundation
–cuyos facsímiles integran la colección del Museo Castagnino+macro - son las que el artista escribe para dar cuenta de este hecho y de otros posteriores.
En la primera de ellas, fechada el 14 de junio de 1971, declara: “…en vez de pintar una comida, di una comida”. Asimismo, informa que el dinero restante de la Beca ha sido empleado en la compra de trajes, pago de deudas, compra de pinturas que regala a amigos y familiares, entre otros.
La segunda carta –con fecha de 12 de julio de 1971- la escribe como respuesta ante el asombro negativo de la Fundación, que pide se le devuelva su dinero. Allí el artista se niega a ello ya que ese acto significaría ir en contra de sus principios.
Estas acciones de Peralta Ramos encuentran su justificación en su fuerte convicción acerca del fin de la contemplación estética, y de la desintegración del arte en la vida cotidiana.
Asimismo, el hecho marca la culminación de su período pictórico para dar paso a una nueva etapa de producción, donde las estrategias conceptuales son las utilizadas para intervenir en el campo artístico.
Entrando en los años 70, el artista privilegia la idea por sobre la concreción de la obra, y sustituye el objeto estético por el discurso en reiteradas ocasiones.
Ejemplos respectivos de ello son un libro no publicado de secciones inverosímiles; y Cuidado con la pintura, exhibición de 1971 que se convierte en el puntapié de una serie de obras donde Peralta Ramos privilegia el uso de la escritura. Todavía insisto (oracion-bandea), patrimonio del Museo Castagnino+macro, queda inscripta en este contexto, en el que sobre tela o papel, el artista plasma una propia y clara visión sobre la realidad social y el arte.
No obstante su gesto más audaz se manifiesta en la muestra El objeto es el sujeto, llevada a cabo en el CAYC por invitación de Jorge Glusberg. Allí expone la obra rechazada ese año en el Salón Nacional: él mismo se presenta como obra de arte acompañado por la leyenda Voy a venir de visita pintada en un papel de 10 metros.
Desde entonces Peralta Ramos se dedica a vivir en arte, donde el artista se transforma en el mismo objeto artístico.

Todos estos gestos, acciones y actitudes signan la producción del artista a lo largo de de esos años. Sin embargo, en la década del 80 atrás han quedado ya las épocas de denuncia y rebelión pero no por ello Peralta Ramos deja de ser un hábil lector de su contemporaneidad. Por el contrario, con el nuevo decenio ha llegado el momento de continuar sin repetirse.
Exhibe una serie de dibujos mínimos en 1981, en la Galería Arte Múltiple; idea la primera muestra El arte en la gastronomía; y un año más tarde presenta La salita del Gordo en el Centro Cultural Recoleta, donde el artista se sienta a dialogar con quien pasara a visitarlo.
La última muestra individual es llevada a cabo en la Galería Altos de Sarmiento, en 1989, donde se expone a sí mismo durante quince días en un salón vacío pintado de blanco.

Paralelamente a su producción plástica y de un modo indisoluble, Peralta Ramos se desarrolla en otras disciplinas artísticas: canta y realiza pequeñas acciones en locales nocturnos donde es habitué; y trabaja en el Programa televisivo Tato siempre en domingo, conducido por el humorista Tato Bores, a quien conoce a través de su amigo Ernesto Deira Allí recita poemas y canta sus canciones no figurativas, de extrañísimos nombres. Con éstas últimas participa en unas sesiones realizadas en el Teatro Payró, organizadas por el DJ Edgardo Suárez, grabando su primer y único disco con dos temas de su autoría.
También hacia fines de la década del 60 crea una religión: la gánica. Ser gánico apela a hacer siempre lo que uno tiene ganas de hacer. Así lo demuestran los 23 mandamientos publicados por el artista y repartido entre sus amistades, cuyo facsímil forma parte de la colección Castagnino+macro.
En los 80, además de continuar junto con Tato Bores en televisión, realiza shows propios, exhibiendo su carisma y dotes de monologuista; y participa en los films del cineasta argentino Alejandro Agresti: El hombre que ganó la razón; y El amor es una mujer gorda, en 1984 y 1988, respectivamente.
Asimismo, escribe artículos para la revista La Semana de Buenos Aires. Reclamo de supervivencia (merengue) de 1982; Polleras (foxtrot); y La fuerza de estas tierras (chacareras) -ambos de 1983- son algunos de ellos, cuyos facsímiles forman parte de la colección contemporánea del Museo Castagnino+macro. Allí, Federico Manuel Preralta Ramos plasma con  humor, lucidez y creatividad tanto vivencias y anécdotas personales como su idea y visión acerca de diversos temas tales como las mujeres, la creación del universo y el arte.
Muere el 30 de agosto de 1992, a los 53 años de edad.

 
 
Los carteles podrán verse en las siguientes direcciones:

Rioja 781
España y 9 de Julio
Laprida 860
San Luis Y Bs. As.
Sarmiento y 9 de Julio
San Lorenzo 1731
San Lorenzo y España
Pte.Roca 951
San Martin y San Lorenzo
Av. Belgrano y Laprida
Urquiza y Corrientes
Urquiza 1878
Santa Fe y Moreno
Córdoba y Moreno
Guemes 2165
Av. Del Huerto y Salta
Mendoza 1020
Montevideo 1370
Dorrego y San Luis
Maipú 1318
Maipú 1538
San Martin y Cochabamba 1017
San Martin y Viamonte
Bs.As. 2301 y La Paz
Mendoza y San Nicolás
Mendoza y Santiago 1201
Rioja y Rodriguez
Av.Francia y Brown
Córdoba y Pascual Rosas
 
         
         
         
     
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